“Blanconieves y las siete enanitas”

Por David Pérez Cano – 5º P

Érase una vez unos reyes que vivían felices. Un día tuvieron un hijo. Le llamaron Blanconieves. El padre se murió y su madre, la reina, se casó de nuevo. Su padrastro tenía un espejo mágico, a quien preguntaba: ¿Quién es el más guapo del reino? Y el espejo respondía: ”Blanconieves”. El padrastro, harto, se convirtió en un brujo, y dio de comer una manzana a Blanconieves. La manzana estaba envenenada, y Blanconieves quedó dormido. 

Siete enanitas lo encontraron y, con mucho cariño, lo llevaron a su casa. Allí lo cuidaron y, como vieron que no reaccionaba, le pusieron en una urna de cristal en el bosque. Un día, una fuerte y robusta caballera vio a Blanconieves en la urna. Buscó a ver por qué estaba allí, y vio la casa de las siete enanitas. Llamó, y las enanitas le abrieron, y ella preguntó por qué Blanconieves estaba allí. Las enanitas le explicaron que estaba como dormido profundamente, y que habían hecho lo posible por despertarlo, pero que no reaccionaba. La caballera fue al bosque, quitó la urna y besó a Blanconieves. Blanconieves despertó y dio  las gracias a la caballera. Se enamoraron y poco después se casaron. Su reinado fue largo y feliz y todos sus aldeanos vivieron felices.

También vivieron felices las siete enanitas. Rosa, una de las siete, se casó con Gimly, un enano amigo de Legolas, Frodo y Aragorn (todos ellos del “Señor de los anillos”). El padrastro de Blanconieves murió con el paso del tiempo.

En aquel reino fueron felices hasta la eternidad.

Publicado el 30/04/2014 en (N) Mayo - 2014. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Cristina Moreno Mateo

    Me gusta mucho, David.

  2. Violeta Carrasco

    Me encanta la adaptación.